{"id":1997,"date":"2013-04-10T13:28:50","date_gmt":"2013-04-10T17:28:50","guid":{"rendered":"https:\/\/christianediting.com\/?p=1997"},"modified":"2013-04-10T13:30:16","modified_gmt":"2013-04-10T17:30:16","slug":"narrativa-de-ficcion-y-evangelismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/christianediting.com\/?p=1997","title":{"rendered":"Narrativa de ficci\u00f3n y evangelismo"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/christianediting.com\/wp-content\/uploads\/2012\/12\/Relato-3.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-thumbnail wp-image-1822\" alt=\"Ficci\u00f3n y evangelsimo\" src=\"https:\/\/christianediting.com\/wp-content\/uploads\/2012\/12\/Relato-3-150x150.jpg\" width=\"150\" height=\"150\" srcset=\"https:\/\/christianediting.com\/wp-content\/uploads\/2012\/12\/Relato-3-150x150.jpg 150w, https:\/\/christianediting.com\/wp-content\/uploads\/2012\/12\/Relato-3-300x300.jpg 300w, https:\/\/christianediting.com\/wp-content\/uploads\/2012\/12\/Relato-3-100x100.jpg 100w, https:\/\/christianediting.com\/wp-content\/uploads\/2012\/12\/Relato-3-60x60.jpg 60w\" sizes=\"auto, (max-width: 150px) 100vw, 150px\" \/><\/a><strong>Por Dr. \u00c1lvaro Pandiani, miembro de la Junta Editorial del <a href=\"https:\/\/christianediting.com\/?page_id=317\" target=\"_blank\">FLC<\/a><\/strong><\/p>\n<p>Contar, narrar historias, reales o ficticias, es una ocupaci\u00f3n interesante, atractiva, entretenida y provechosa. Porque a todos nos atraen las historias y relatos; todos nos sentimos interesados cuando alguien cuenta \u201calgo\u201d ocurrido a alguna persona; un hecho, algo que sucedi\u00f3 y que tuvo protagonistas, quienes vivieron, sufrieron o gozaron de una situaci\u00f3n dada.<\/p>\n<p>Tal vez en una reuni\u00f3n festiva nos guste o\u00edr relatos de sucesos c\u00f3micos o graciosos, o una tarde estival parezca m\u00e1s atrayente escuchar una buena historia rom\u00e1ntica, o acaso una noche de tormenta nos atrape un relato de misterio sobrenatural. Quiz\u00e1s no todos se sientan interesados en el estudio de la filosof\u00eda, la biolog\u00eda, la f\u00edsica o las matem\u00e1ticas, y seguramente muchos desesperen de la obligaci\u00f3n de leer gram\u00e1tica, qu\u00edmica o leyes; pero a todos nos gusta o\u00edr buenas historias. Y si qui\u00e9n las cuenta es bueno en lo que hace, m\u00e1s a\u00fan.<\/p>\n<p>La industria editorial y la cinematogr\u00e1fica saben bien de esto. Una buena historia entretiene, divierte, ayuda a evadir problemas y preocupaciones cotidianas, y tambi\u00e9n puede dejarnos un buen mensaje, una \u201cmoraleja\u201d, o algo en que pensar. Puede mover a la reflexi\u00f3n; a veces, a una profunda reflexi\u00f3n.<\/p>\n<p>En esta l\u00ednea de pensamiento, cabr\u00eda preguntarse en qu\u00e9 medida la narrativa, el contar historias, pod\u00eda transmitir a quienes escuchan (o leen, o miran) el mensaje del evangelio de Jesucristo, y ser por lo tanto, una herramienta en la evangelizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Es de destacar el uso habitual que hacen los predicadores, recomendado en los tratados de homil\u00e9tica, de las \u201cilustraciones\u201d, entre las cuales destacan breves historias, testimoniales o, a veces, ficticias, que \u201cilustran\u201d, grafican o permiten ver y comprender m\u00e1s claramente el punto tratado.<\/p>\n<p>Este recurso a la ilustraci\u00f3n tambi\u00e9n aparece en la literatura evang\u00e9lica, sea esta escrita con fines evangelizadores, o de edificaci\u00f3n e instrucci\u00f3n cristiana. Las historias breves con protagonistas, hechos y situaciones, ayudan a mostrar y ejemplificar, por su aplicaci\u00f3n concreta en la vida real, el aspecto evangel\u00edstico o doctrinal que se desea enfatizar.<\/p>\n<p>Y entonces, otra vez, cabe preguntarse: \u00bfy si cont\u00e1ramos solo las historias, sin las disertaciones explicativas que atribuyen el valor de s\u00edmbolo o ejemplo a cada hecho, personaje o situaci\u00f3n? \u00bfY si permiti\u00e9ramos que los personajes, hechos y situaciones hablaran por s\u00ed mismos y trasmitieran, como s\u00edmbolos, el contenido evangelizador, doctrinal, y de edificaci\u00f3n e instrucci\u00f3n cristiana que queremos comunicar?<\/p>\n<p>Lo bueno de esto, algo en lo que comenc\u00e9 a pensar en mi lejana adolescencia y cuando daba mis primeros pasos en el Camino del Se\u00f1or, es que no lo invent\u00e9 yo, ni se me ocurri\u00f3 a m\u00ed primero que a nadie. Tal vez incluso ni siquiera se me ocurri\u00f3 en forma independiente de otros que ya lo hab\u00edan pensado antes, sino que la idea pudo haberse gestado bajo la influencia de una fuente que me lleg\u00f3 temprano en la vida, y no registr\u00e9 como tal. El hecho es que a la pregunta acerca de si puede haber una narrativa cristiana, una comunicaci\u00f3n del mensaje evangelizador y de los principios cristianos a trav\u00e9s del relato de historias, la respuesta es un rotundo s\u00ed.<\/p>\n<p>Qu\u00e9 sorprendente es encontrarse con que el relato es uno de los m\u00e9todos de comunicaci\u00f3n del mensaje de Dios m\u00e1s utilizado en la Biblia. Al comenzar el Libro nos encontramos con el relato de la creaci\u00f3n, el cual nos trasmite el concepto de un Dios como creador del universo que conocemos, la tierra, la vida y el hombre; no lo explica ni argumenta, simplemente lo cuenta.<\/p>\n<p>Las narraciones prosiguen a lo largo del Antiguo Testamento, en los llamados libros hist\u00f3ricos, habl\u00e1ndonos de esta manera de los tratos de Dios con el hombre, a lo largo del tiempo y de diferentes maneras, y concret\u00e1ndose en el relato de los sucesos de un pueblo espec\u00edfico, elegido como pueblo de Dios, aquel que dar\u00eda a la humanidad el Salvador prometido al principio de los tiempos (y al principio del relato).<\/p>\n<p>Los primeros libros del Nuevo Testamento son narraciones. Los cuatro evangelios nos muestran, con distintos grados de extensi\u00f3n y profundidad, no solo las ense\u00f1anzas sino tambi\u00e9n los hechos de la vida y obra de Jesucristo, y est\u00e1n basados, seg\u00fan sabemos, en el contenido de la predicaci\u00f3n cristiana primitiva.<\/p>\n<p>La predicaci\u00f3n de los ap\u00f3stoles, y otros evangelizadores de la iglesia de aquellos tiempos, consist\u00edan fundamentalmente en contar acerca del Hijo de Dios, su obra, sus milagros, sus ense\u00f1anzas, y c\u00f3mo hab\u00eda sido arrestado por los principales de su naci\u00f3n, sometido a juicio y entregado a los romanos, siendo crucificado para resucitar de entre los muertos al tercer d\u00eda. El relato de tales sucesos, acompa\u00f1ado de la exhortaci\u00f3n al arrepentimiento de pecado, abandono de las viejas creencias paganas y fe en Jesucristo como Hijo de Dios, ocup\u00f3 un lugar preponderante en la evangelizaci\u00f3n primitiva; y a\u00fan hoy d\u00eda, veinte siglos despu\u00e9s, constituye la forma m\u00e1s elemental, m\u00e1s sencilla y m\u00e1s efectiva de anunciar al mundo las buenas noticias de salvaci\u00f3n por la fe en Jes\u00fas. Mucho m\u00e1s efectiva que los discursos doctrinales, los sermones teol\u00f3gicos y la especulaci\u00f3n filos\u00f3fica aplicada a la religi\u00f3n.<\/p>\n<p>Pedro anunci\u00f3 a los jud\u00edos el d\u00eda de Pentecost\u00e9s: \u201cA este Jes\u00fas resucit\u00f3 Dios, de lo cual todos nosotros somos testigos\u201d (Hechos 2:32); Pablo escribi\u00f3 a los cristianos corintios: \u201cCristo muri\u00f3 por nuestros pecados, conforme a las Escrituras\u2026 fue sepultado y\u2026 resucit\u00f3 al tercer d\u00eda, conforme a las Escrituras; y\u2026 apareci\u00f3 a Cefas, y despu\u00e9s a los doce\u201d (1 Corintios 15:3-5); Juan comenz\u00f3 su ep\u00edstola universal diciendo: \u201cLo que hemos visto y o\u00eddo, eso os anunciamos, para que tambi\u00e9n vosotros teng\u00e1is comuni\u00f3n con nosotros\u201d (1 Juan 1:3).<\/p>\n<p>Ahora bien, hasta ahora hablamos de la narraci\u00f3n de hechos ver\u00eddicos. Es decir, de acontecimientos relacionados a la vida y obra de Jesucristo, as\u00ed como de sucesos acaecidos durante las primeras d\u00e9cadas de vida de la iglesia, relatados en el libro de Hechos, que los cristianos consideramos ciertos; tal como Lucas, el autor del libro de los Hechos, escribe al comienzo de su evangelio: \u201c\u2026 ya muchos han tratado de poner en orden la historia de las cosas que entre nosotros han sido ciert\u00edsimas, tal como nos las ense\u00f1aron los que desde el principio las vieron con sus ojos\u2026 \u201d (1:1-2).<\/p>\n<p>Pero la siguiente pregunta era: \u00bfy qu\u00e9 de historias ficticias? Los primeros predicadores cristianos, los ap\u00f3stoles, contaron lo que hab\u00edan visto con sus ojos; en otras palabras, su predicaci\u00f3n evangelizadora era a la vez testimonio de la veracidad de los hechos que narraban. Cuando Juan escribe relatando acerca del lanzazo que recibi\u00f3 Jes\u00fas, ya muerto en la cruz, agrega: \u201cy el que lo vio da testimonio, y su testimonio es verdadero; y \u00e9l sabe que dice verdad\u2026 \u201d (19:35).<\/p>\n<p>En otras palabras, el poder evangelizador de la primitiva predicaci\u00f3n cristiana estaba en la posici\u00f3n de testigos de la resurrecci\u00f3n que ostentaban los ap\u00f3stoles. Tal cosa les hab\u00eda mandado Jes\u00fas al decir: \u201cAs\u00ed est\u00e1 escrito, y as\u00ed fue necesario que el Cristo padeciera y resucitara de los muertos al tercer d\u00eda; y que se predicara en su nombre el arrepentimiento y el perd\u00f3n de pecados en todas las naciones, comenzando desde Jerusal\u00e9n. Y vosotros sois testigos de estas cosas\u201d (Lucas 24:46-48). Ellos fueron testigos de esas cosas; pero la siguiente generaci\u00f3n de cristianos contaba ya con pocos testigos de la resurrecci\u00f3n, y la siguiente a\u00fan menos.<\/p>\n<p>A fines de aquel siglo, solo sobreviv\u00eda el ap\u00f3stol Juan, el \u00fanico que se acerc\u00f3 al pie de la cruz donde agonizaba su Maestro, y pocos a\u00f1os despu\u00e9s, el \u00faltimo de los ap\u00f3stoles ya se hab\u00eda desvanecido. Quedaban los disc\u00edpulos de los ap\u00f3stoles, y los disc\u00edpulos de los disc\u00edpulos de los ap\u00f3stoles, los cuales continuaron narrando la historia de Jes\u00fas, bien que su predicaci\u00f3n fue haci\u00e9ndose cada vez m\u00e1s doctrinal y teol\u00f3gica. Esto era necesario, y ya en los tiempos apost\u00f3licos hombres como Pablo, Pedro, Santiago, Juan, Judas, hab\u00edan principiado a dar forma a la doctrina. Pero el relato de la vida, muerte y resurrecci\u00f3n de Jesucristo conserv\u00f3 ese maravilloso poder de comunicar el mensaje del amor de Dios manifestado en su Hijo; el relato de cosas \u201cque entre nosotros han sido ciert\u00edsimas\u201d. \u00bfQu\u00e9 pasaba entonces con historias ficticias? \u00bfPod\u00edan, pueden, las historias ficticias comunicar asimismo el mensaje del amor de Dios hacia la humanidad, revelado en la venida de Jesucristo?<\/p>\n<p>Nuevamente sorprende encontrar que qui\u00e9n us\u00f3 de historias ficticias para ense\u00f1ar las verdades de Dios fue el propio Se\u00f1or Jesucristo; lo hizo al utilizar las par\u00e1bolas. La par\u00e1bola es un s\u00edmil m\u00e1s bien largo, o un cuento descriptivo corto. B\u00e1sicamente, la par\u00e1bola es un cuento breve con una ense\u00f1anza espec\u00edfica, trasmitida a trav\u00e9s de personajes, y de los hechos y situaciones que esos personajes viven. Pero los personajes, hechos y situaciones de las par\u00e1bolas de Jes\u00fas son claramente ficticios, bien que perfectamente posibles en la vida real. \u00bfQui\u00e9n es el sembrador, y cu\u00e1l es su nombre? \u00bfQui\u00e9nes son el fariseo y el publicano? \u00bfC\u00f3mo se llamaba el hijo pr\u00f3digo, y a cu\u00e1l tribu de Israel pertenec\u00eda su familia? \u00bfCu\u00e1l es la localizaci\u00f3n geogr\u00e1fica del campo donde aquel hombre an\u00f3nimo encontr\u00f3 el tesoro escondido? \u00bfY en el mercado de qu\u00e9 ciudad otro hombre an\u00f3nimo encontr\u00f3 la perla de gran precio?<\/p>\n<p>Ninguno de esos datos aparece en las par\u00e1bolas, pues son historias ficticias cuyo objetivo es trasmitir una idea concreta. Solo la historia del rico y el mendigo se sale de este patr\u00f3n, adjudicando un nombre propio a uno de sus personajes: L\u00e1zaro. Esta par\u00e1bola es peculiar, por esto y porque la mayor parte de la acci\u00f3n se desarrolla en un mundo de ultratumba (el Hades). Parad\u00f3jicamente, por estas peculiaridades, fundamentalmente la primera, algunos han considerado que la historia del rico y el mendigo podr\u00eda no ser una par\u00e1bola, sino una historia real, conocida por el Se\u00f1or en virtud de su omnisciencia como Hijo de Dios. Por supuesto, esto es una suerte de \u201chip\u00f3tesis religiosa\u201d imposible de demostrar, por lo menos en esta vida, para la cual no hay suficientes indicios en las Sagradas Escrituras, salvo que el Se\u00f1or Jes\u00fas (ya resucitado y glorificado) afirm\u00f3 \u201cYo\u2026 tengo las llaves de la muerte y del Hades\u201d (Apocalipsis 1:18).<\/p>\n<p>No deja de ser interesante pensar que si esta historia la hubiera contado, no Jes\u00fas de Nazaret, sino un realizador cinematogr\u00e1fico de Hollywood, tendr\u00edamos una pel\u00edcula de terror sobrenatural quiz\u00e1s tan truculenta como Hellraiser, Even Horizon o alguna otra monstruosidad semejante. Y nadie la habr\u00eda considerado una historia real.<\/p>\n<p>La idea de trasmitir el mensaje cristiano a trav\u00e9s de narraciones parec\u00eda digna de explorarse; narraciones en la cuales pod\u00edan introducirse personajes, que vivir\u00edan hechos y situaciones, experimentar\u00edan sentimientos, mostrar\u00edan actitudes, tomar\u00edan decisiones y har\u00edan elecciones que a su vez determinar\u00edan conductas, todo lo que llevar\u00eda finalmente a un desenlace, el cual a su vez dar\u00eda lugar a reflexiones, m\u00e1s o menos profundas, o no dar\u00eda lugar a reflexi\u00f3n alguna, permitiendo que el propio desenlace hiciera pensar al oyente\/lector\/espectador, y le trasmitiera el mensaje que se deseaba comunicar.<\/p>\n<p>En s\u00edntesis, trasmitir el evangelio de Jes\u00fas y los principios y valores cristianos, fundados en la Palabra de Dios, a trav\u00e9s de un una historia que transcurre en un mundo imaginario, creado por el autor. Un mundo ficticio, pero que tiene la suficiente correspondencia con el mundo real como para que las ideas comunicadas por el creador de la obra permitan al oyente\/lector\/espectador recibirlas, entenderlas, asimilarlas y reflexionar sobre las mismas.<\/p>\n<p>Resulta gratificante, despu\u00e9s de a\u00f1os de aspirar a (y so\u00f1ar con) ser autor de narrativa cristiana con fines evangel\u00edsticos, encontrar que autores y editores a nivel internacional incursionan ya en la creaci\u00f3n y publicaci\u00f3n de literatura de ficci\u00f3n; concretamente en el g\u00e9nero narrativa, novelas destinadas al mercado literario secular, apuntando al p\u00fablico lector en general, para llegar al mismo con historias impregnadas de contenido cristiano.<\/p>\n<p>Como expres\u00e9 antes, tal vez porque la idea me hab\u00eda llegado precozmente, o por haberlo pensado en forma independiente, fue una aspiraci\u00f3n que alent\u00e9 en solitario, incluso desaconsejada por alg\u00fan bienintencionado (aunque desinformado) l\u00edder cristiano, hasta que encontr\u00e9 que otros autores y editores estaban trabajando en lo mismo, y con los mismos objetivos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><strong>Contar, narrar historias, reales o ficticias, es una ocupaci\u00f3n interesante, atractiva, entretenida y provechosa. 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