{"id":446,"date":"2011-02-06T10:49:51","date_gmt":"2011-02-06T15:49:51","guid":{"rendered":"https:\/\/christianediting.com\/?p=446"},"modified":"2016-05-31T13:13:57","modified_gmt":"2016-05-31T17:13:57","slug":"ojos-que-no-ven","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/christianediting.com\/?p=446","title":{"rendered":"Ojos que no ven"},"content":{"rendered":"<p><strong><a href=\"https:\/\/christianediting.com\/wp-content\/uploads\/2011\/02\/Ojos.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-full wp-image-453\" title=\"Ojos que no ven\" src=\"https:\/\/christianediting.com\/wp-content\/uploads\/2011\/02\/Ojos.jpg\" alt=\"\" width=\"250\" height=\"247\" srcset=\"https:\/\/christianediting.com\/wp-content\/uploads\/2011\/02\/Ojos.jpg 250w, https:\/\/christianediting.com\/wp-content\/uploads\/2011\/02\/Ojos-100x100.jpg 100w, https:\/\/christianediting.com\/wp-content\/uploads\/2011\/02\/Ojos-60x60.jpg 60w\" sizes=\"auto, (max-width: 250px) 100vw, 250px\" \/><\/a>De qu\u00e9 sirve hablar del editor de libros, si es el oficio menos apreciado del mundo&#8230; Y que\u00a0nos perdonen los <em>publishers<\/em>, ejecutivos o propietarios de empresas editoriales: no es su caso. Cuando digo \u201ceditor\u201d, me refiero al empleado presente en distintas etapas de la cadena de producci\u00f3n editorial para dar forma definitiva al texto original, conocido tambi\u00e9n en el gremio como redactor, corrector, corrector de estilo, corrector de pruebas o revisor.<\/strong><\/p>\n<p>El trabajo de edici\u00f3n, es decir revisar minuciosamente para reparar, dentro de ciertos l\u00edmites, errores de contenido, de trascripci\u00f3n gr\u00e1fica o de traducci\u00f3n, se desenrolla en condiciones poco propicias. Muchos en la industria lo sufren como un mal necesario. Porque el libro impreso en definitiva no perdonar\u00e1 a nadie; tampoco lo har\u00e1n los lectores. Una errata o un error garrafal nos perseguir\u00e1n a todos durante toda la vida del libro, aunque no nos demos por enterados.<\/p>\n<p>En econom\u00eda hay un axioma que dice que el consumidor no repara en el proceso de producci\u00f3n de un producto, a menos que le descubra un defecto. Cuando lo encuentra, no hay excusa plausible y es implacable en su cr\u00edtica.<\/p>\n<p>Umberto Eco, destacado novelista italiano, se quejaba en un art\u00edculo publicado en <em>La Naci\u00f3n<\/em> de la traducci\u00f3n del ingl\u00e9s de una importante obra de divulgaci\u00f3n hist\u00f3rica donde se dice que dos grandes fil\u00f3sofos \u00e1rabes dominaron el medioevo: Avicena e Ibn-Sina, cuando en realidad se trata de la misma persona, \u201ccomo Cassius Clay y Muhammad Ali\u201d, dice Eco. \u00bfSe equivocaba ya el autor original? \u00bfHa confundido el traductor un <em>and<\/em> con un <em>or<\/em>? \u00bfSe ha empastelado una prueba en la que ha saltado una l\u00ednea o un par\u00e9ntesis explicativo? Misterio.<\/p>\n<p>\u201cEn otro libro traducido del alem\u00e1n \u2013se escandaliza el novelista\u2013 encuentro mencionado a un tal Giovanni il Battezzatore. Los alemanes, en efecto, llaman Johannes de Taufe al que entre nosotros es Juan Bautista. El traductor sab\u00eda alem\u00e1n, pero jam\u00e1s en su vida hab\u00eda entrado en contacto, no digo con los Evangelios, sino que ni siquiera con alg\u00fan almanaque o un texto cualquiera para ni\u00f1os que hablara de Jes\u00fas\u201d.<\/p>\n<p>Catherine Vetterlein, una periodista de Chile, coment\u00f3 en un art\u00edculo del blog de Christian Editing <em>En verdad te digo<\/em>\u2026: \u201cEl problema que he tenido con libros traducidos del ingl\u00e9s al espa\u00f1ol es que, en el caso de cursos b\u00edblicos, est\u00e1n tan mal redactados en ciertas partes que han producido pol\u00e9micas y discusi\u00f3n en el grupo que sigue el curso; incluso algunos no entienden las \u201ctareas\u201d que se le piden por lo confuso de la ense\u00f1anza. El problema es que est\u00e1 mal redactada la pregunta o el texto, y se producen interpretaciones que se contradicen. Eso es negativo para personas que est\u00e1n comenzando su vida cristiana.\u201d<\/p>\n<p>Catherine no menciona en su comentario los t\u00edtulos de los libros a los que se refiere ni el sello editorial que los publica. Tampoco hay manera de canalizar o focalizar quejas de este tipo. Solo los del gremio sabemos, por ejemplo, nombres y apellidos de editoriales cristianas que cargan su presupuesto en la apariencia del libro, que es lo que vende en primera instancia, pero que les importa poco el cuidado de su contenido. Ellos saben, o intuyen, que el gran p\u00fablico no compra su libro atendiendo a la casa publicadora, de manera que todos juntos perdemos prestigio.<\/p>\n<p><strong>Coraz\u00f3n que no siente<br \/>\n<\/strong>M\u00e1s all\u00e1 de obvio inter\u00e9s del propio autor y de la sensibilidad profesional que pueda tener el editor, el af\u00e1n de que la producci\u00f3n salga muy econ\u00f3mica y lo m\u00e1s r\u00e1pido posible, condicionan la calidad de un libro. Las editoriales cristianas que publican en castellano no s\u00f3lo no est\u00e1n exentas de dichos problemas, sino que adolecen de otros <em>sui g\u00e9neris<\/em>.<\/p>\n<p>Sea por econom\u00eda, ignorancia, falta de tiempo o sensibilidad, se violan preceptos fundamentales. En la cadena de producci\u00f3n tradicional: <em>autor &gt; editor &gt; diagramador &gt; corrector &gt; impresor &gt; vendedor &gt; lector<\/em>, donde el pr\u00f3ximo deber\u00eda verse como un cliente al que hay que servir y complacer, un editor es a veces un eslab\u00f3n perdido.<\/p>\n<p>Como la mayor\u00eda de las casas editoriales de hoy en d\u00eda no tienen editores de plantilla y contratan este trabajo por fuera, algunos funcionarios editoriales con mentalidad de vendedores prefieren cortar camino (y dinero) salt\u00e1ndose al menos el paso obligado de la correcci\u00f3n de estilo o de pruebas.<\/p>\n<p>La situaci\u00f3n se agrava cuando sea trata de una gran editorial de libros en ingl\u00e9s que tiene un peque\u00f1o departamento para producciones en espa\u00f1ol, que prefiere publicar libros traducidos que ya pasaron por el proceso de edici\u00f3n en ingl\u00e9s y que da casi todo el trabajo por hecho. Al libro traducido solamente se tiene que editar al traductor, y no al autor. Eso, cuando no es alguien que ha comprado los derechos de un libro, lo ha mandado a traducir y ha enviado el manuscrito directamente a la imprenta.<\/p>\n<p>Algunos gerentes editoriales juegan todas sus cartas no al contenido de un libro, si no al mercadeo de que viene precedido en ingl\u00e9s, al nombre del autor, un buen t\u00edtulo y una portada llamativa.<\/p>\n<p><strong>En defensa del oficio<br \/>\n<\/strong>En el caso de la producci\u00f3n de buenos libros cristianos o evang\u00e9licos, el editor profesional \u2013y hay varios, gracias a Dios\u2013 no es el ama de casa que dedica a esta labor parte de su <a href=\"https:\/\/christianediting.com\/wp-content\/uploads\/2011\/02\/edicion.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-448 alignright\" title=\"Edici\u00f3n de libros\" src=\"https:\/\/christianediting.com\/wp-content\/uploads\/2011\/02\/edicion.jpg\" alt=\"\" width=\"250\" height=\"166\" \/><\/a>tiempo libre o el desempleado ocasional que presume de tener buena ortograf\u00eda y que se le paga para pasarle la mano a un texto; tampoco un indolente que trabaja por encargo sin importarle la suerte del libro en el que est\u00e1 trabajando. El verdadero editor detr\u00e1s de esos buenos libros cristianos que todav\u00eda engalanan las estanter\u00edas hispanas es un perseverante especialista que ha seguido con pasi\u00f3n palabra por palabra, y que es digno de ser m\u00e1s apreciado.<\/p>\n<p><strong>Fe de erratas<\/strong><br \/>\nSi usted no pertenece a la \u201cgalaxia de Gutenberg\u201d, por favor no se asuste por lo que leer\u00e1 a continuaci\u00f3n: <em>una serie de secretos a cerca de la edici\u00f3n de libros muy pocas veces confesados.<\/em><\/p>\n<p>\u2022 El escritor, como la mayor\u00eda de las personas, es incapaz de ver sus propios errores. Para eso existen los correctores.<br \/>\n\u2022 Al igual que un dentista con un dolor de muelas, un editor no debe intentar corregirse a s\u00ed mismo. Rechace la idea de su editorial de que la misma persona que realiz\u00f3 la correcci\u00f3n de estilo revise las pruebas.<br \/>\n\u2022 De cada libro publicado se podr\u00eda escribir otro donde se narren las peripecias y tribulaciones de la gestaci\u00f3n de un libro. Si no, preg\u00fantele a un autor.<br \/>\n\u2022 Hay gerentes de editoriales que podr\u00edan serlo de supermercados. Cuando se le pide opinen sobre contenidos mueven la cabeza diciendo que s\u00ed a todo.<br \/>\n\u2022 Tener amigos en la industria editorial es excelente. Pero no olvide que hay editores cuyo desayuno es devorarse a un autor.<br \/>\n\u2022 En la medida que pueda hacerlo, no permita que un jefe administrativo titule sus libros ni seleccione las portadas, si no tiene habilidad para hacerlo. Un t\u00edtulo poco feliz puede matar un proyecto.<\/p>\n<p><strong>Mandamientos para el corrector de estilo<\/strong>, seg\u00fan Leroy Guti\u00e9rrez, un colega de Venezuela:<br \/>\n&#8211; No desear\u00e1s ser el autor del texto.<br \/>\n&#8211; No cambiar\u00e1s el sentido del texto.<br \/>\n&#8211; No corregir\u00e1s lo que est\u00e1 bien.<br \/>\n&#8211; No sustituir\u00e1s palabras en vano.<br \/>\n&#8211; No dar\u00e1s nada por supuesto.<br \/>\n&#8211; No creer\u00e1s que lo sabes todo.<br \/>\n&#8211; Consultar\u00e1s diccionarios y libros de referencia.<br \/>\n&#8211; Dejar\u00e1s en el texto marcas entendibles.<br \/>\n&#8211; Prevenir cuesta menos que corregir. El costo de prevenir errores en la edici\u00f3n es mucho menor que el coste de corregirlos cuando son detectados durante el proceso de producci\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>Algunas m\u00e1ximas<\/strong> del novelista italiano Umberto Eco:<br \/>\n\u2022 En teor\u00eda, el buen editor deber\u00eda controlar todo: aun cuando en el texto se diga que Italia se encuentra al norte de T\u00fanez, tendr\u00eda que echar un vistazo al atlas.<br \/>\n\u2022 El oficio de editor est\u00e1 ahora en crisis, y no solamente en las casas editoras. En los diarios se encuentra uno ya de todo, y en la radio parece que hubiera ahora un comisario encargado de velar porque los locutores pronuncien incorrectamente los nombres extranjeros.<br \/>\n\u2022 El manuscrito y las pruebas de imprenta deber\u00edan ser rele\u00eddos por muchas personas con curiosidad y competencias diversas. Todo esto pod\u00eda acontecer todav\u00eda en las casas editoras de estructura \u201cfamiliar\u201d, donde un texto era cari\u00f1osamente discutido en cada pasaje por m\u00e1s colaboradores, pero dif\u00edcilmente puede ocurrir en una gran empresa en la que todo se procesa en la cadena de montaje.<\/p>\n<p><strong>Lo que dice<\/strong> Rodrigo Fres\u00e1n, escritor y periodista argentino:<br \/>\n\u2022 Un editor es un intermediario entre el fantasma de un escritor y el lector vivo. O entre el lector muerto y el escritor inmortal.<br \/>\n\u2022 Ser editor es asumirse como un s\u00faper-lector que, adem\u00e1s, goza del raro privilegio de poder intervenir con justicia en la escritura de los otros sin por eso verse obligado a sufrir las agon\u00edas del \u201cno se me ocurre nada\u201d o \u201cse me ocurren demasiadas cosas\u201d.<br \/>\n\u2022 Ray Bradbury suena mucho mejor en espa\u00f1ol que en ingl\u00e9s porque en espa\u00f1ol ten\u00eda un socio silencioso.<br \/>\n\u2022 Los editores son superlectores; los que los convierte, tambi\u00e9n, en lectores implacables y dignos de ser temidos.<\/p>\n<p><em>Condensado del blog de<\/em> Christian Editing <em>EnVerdadTeDigo.com<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>De qu\u00e9 sirve hablar del editor de libros, si es el oficio menos apreciado del mundo&#8230; Y que\u00a0nos perdonen los publishers, ejecutivos o propietarios de empresas editoriales: no es su caso. 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